jueves, 8 de septiembre de 2011

28.

Me disparas seriedades a bocajarro, pero me levantas la barbilla con la mano, y me llenas de aire, de vocales sin sonido, de sueños. Acojonas mis dudas, cerrando los párpados, después de cada beso en la frente. Me acaricias la cara, vienes, apagas la luz, sintonizas los mejores canales, y te vas… Siempre tienes que irte… Y que volamos y que me enredas y que sigues teniendo un hueco perfecto en el pecho. Ver la ciudad, desde tus ventanas. Me he apuntado los minutos en solitario, pero sonríeme, que se me olvida. Siempre se me olvida. Jamás entenderé tus golpes de efecto, tus defectos, tus miedos. Sólo te pido, que no me anules las ganas ni me nubles los ojos ni me apartes de los recuerdos que todavía no llegaron. Tenernos sin plazos, sin horarios, sin contratos, sin garantías.



La tinta que define todas mis letras...


"Buenas noches, guapa."

jueves, 1 de septiembre de 2011

27.

Lo peor es la sensación de que todavía no está todo perdido. La incertidumbre que aunque no quieras te hace ver una media sonrisa por el balcón que te dice, ¿por qué no?. Cuántas veces te habrán dicho eso de “escucha a tu cuerpo, oye tus emociones…” Cuando en realidad lo que tú quisieras es controlarlas. O simplemente dejar de tenerlas por un tiempo. Tú, la de “prefiero que me duela a que me traspase”. Estás cansada, harta, desanimada, jodida. Estás viviendo en una casa sin ventanas, y aun así, no puedes evitar que entre algo de luz. Todo por ese maldito dicho de cuándo va la vencida. Todo por ese rollo de tus principios, y tal, y cual. Eso de que cada vez que alguien dice “no creo en las hadas”, un hada se muere. Eso de que siempre acabamos llegando allí donde nos esperan. Eso de que el mar nunca rechazará a un río. Es verdad que la esperanza es lo último que se pierde. Ya sea para bien, o para mal.

Mejor sería pincharse y que no saliera ni gota…