jueves, 1 de septiembre de 2011

27.

Lo peor es la sensación de que todavía no está todo perdido. La incertidumbre que aunque no quieras te hace ver una media sonrisa por el balcón que te dice, ¿por qué no?. Cuántas veces te habrán dicho eso de “escucha a tu cuerpo, oye tus emociones…” Cuando en realidad lo que tú quisieras es controlarlas. O simplemente dejar de tenerlas por un tiempo. Tú, la de “prefiero que me duela a que me traspase”. Estás cansada, harta, desanimada, jodida. Estás viviendo en una casa sin ventanas, y aun así, no puedes evitar que entre algo de luz. Todo por ese maldito dicho de cuándo va la vencida. Todo por ese rollo de tus principios, y tal, y cual. Eso de que cada vez que alguien dice “no creo en las hadas”, un hada se muere. Eso de que siempre acabamos llegando allí donde nos esperan. Eso de que el mar nunca rechazará a un río. Es verdad que la esperanza es lo último que se pierde. Ya sea para bien, o para mal.

Mejor sería pincharse y que no saliera ni gota…

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