Un millón de manos quieren tocarte pero ninguna sostenerte. Y ahora sé que besé las bocas que besé para comprobar que sólo existe una. Podía haberlo intentado, podía haber puesto más de mi parte, pero... Cuando falta lo esencial, falta. Y nos pasamos la vida buscándolo sin darnos cuenta de que es él el que tiene que encontrarnos. Digamos que aquello fue un Coyote Ugly, para los que sepan la definición. Pero también fue el detonante de todo lo que vino después...
Se sabe lo que se deja pero no lo que se encuentra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario