martes, 30 de agosto de 2011

21.

Limpieza sentimental de primavera. Las sábanas al viento. El corazón abierto. Que estoy en tu médula espinal desde el principio, en cada uno de tus huesos, en tu núcleo. Que no encuentras ni encontrarás la manera de sacarme. Que no puedes dejar de mirarme aunque te lo pida y que mis movimientos se quedan gravados en ti a cámara lenta, y que después, por las noches, te da por recordarlos. Que mi risa no puede dejar de sonar en tu cabeza. Que no te has ido por ninguna razón de peso. Dime que me necesitas como el aire para respirar: inconscientemente y doce veces por minuto.

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