Y hay días en que te necesito más que otros. Esos en los que todo me parece de mentira. Las gentes, sus rostros, sus gestos. Las palabras. El clima. Los escenarios. Las intenciones. Los sentimientos. Todo parece falso. Todo. Menos tú.
Tú siempre eres de verdad.
Por eso eres la guía de cada pensamiento, cada movimiento.
Y en esos días lanzo las palabras como dardos. Cargo las frases con veneno y les doy la vuelta a los conceptos. Tiro de la lengua de quien se me ponga por delante y meto el dedo en las heridas, agito los pensamientos. Cuando no estás, ladro.
Sálvame, te lo suplico. Llévame lejos de aquí. Te echo de menos.
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