Tenemos el defecto de pensar que las cosas van a pasar justo cuando y como nosotros las hemos planeado. Y no nos damos cuenta de que lo que ocurre o no ocurre no está en nuestra mano. Las excepciones, los saltos mortales, lo menos pensado es lo que cambia nuestras vidas.
Llevaba semanas planeando esa noche... pensando en qué iba a hacer y qué le iba a decir. Después llegué y no pude hacer otra cosa que tragarme mis pensamientos.
…¿Por qué se me va toda la fuerza por la boca? ¿Por qué no puedo pensar? Porque a veces me como de un bocao' el mundo, y a veces te siento, y a veces te tumbo, y a veces te leo un beso en los labios, y como yo no me atrevo... Me mantengo con el alma en vela, quitándome las penas, soñando contigo. Aunque si me dejas esta noche yo te doy todos los besos que te debo. Si te dejas llevar como el mar lleva a las olas hasta las rocas...
A la piscina, de cabeza, con los ojos cerrados y sin casco.
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